AMIGOS del LIBRO RELIGIOSO.
“El libro es fuerza, es valor, es poder, es alimento; antorcha del pensamiento y manantial del amor”. (Rubén Darío)

Muere Jürgen Habermas,
A los 96 años fallece Jürgen Habermas, el filósofo del dialogo y la convivencia, pensador clave de la filosofía, la sociología y la religión. Su legado nos recuerda que fe y razón pueden convivir y que la sociedad se construye con diálogo y respeto.
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Hoy tenemos un recuerdo para Jürgen Habermas (1929-2026), filósofo y sociólogo alemán que dedicó su vida a pensar cómo las personas podemos vivir juntas en sociedad, dialogar y respetarnos pese a nuestras diferencias. Su partida no significa el final de su influencia: sus ideas seguirán guiando a quienes quieran comprender y mejorar la convivencia humana.
Habermas nos enseñó que la filosofía consiste en hacerse buenas preguntas, no en tener todas las respuestas. Su sociología nos recuerda que la sociedad somos nosotros y nuestros grupos, y entender cómo actuamos nos ayuda a convivir mejor.
Su trabajo sobre el lenguaje nos invita a comunicarnos con claridad, a pensar antes de hablar y a escuchar de verdad, porque gran parte de los conflictos surgen de malentendidos. Y en este punto, su pensamiento se conecta con la religión: Habermas creía que la fe no tiene por qué estar en conflicto con la vida moderna; consideraba que la religión sigue siendo valiosa para muchos, pero hoy convive con la razón, la ética y las leyes.
Desde su visión, creyentes y no creyentes pueden compartir la esfera pública, dialogar y traducir sus ideas de manera comprensible para todos. La tolerancia, el respeto y la conversación son la base de una sociedad democrática. La fe aporta valores, pero las normas, la ética y los derechos humanos son los que garantizan la convivencia y la libertad de todos.
Habermas señaló que la religión ayudó a formar valores como la igualdad y el respeto, pero con la secularización la moral y la justicia ya no dependen solo de la fe: las leyes y la razón sostienen la sociedad moderna. La religión puede orientar y aportar valores, pero no debe imponer; la vida pública funciona mejor con reglas compartidas, diálogo y respeto mutuo.
Hoy, recordamos a Habermas no solo como un intelectual brillante, sino como un puente entre la fe y la razón, entre la tradición y la modernidad. Su legado nos desafía a escuchar, aprender de los demás y construir juntos un mundo más justo y solidario.
En definitiva, Habermas nos deja un legado sencillo pero profundo: la convivencia se basa en el respeto, la comunicación y el diálogo racional, y eso sigue siendo hoy más necesario que nunca.
Por Elías Pérez, de la Asociación de Amigos del Libro Religioso
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